jueves, 29 de mayo de 2014

Menos cháchara, más atención

¿Te has fijado cuántas tonterías pasan por tu cabeza a cada momento? Caminas en automático mientras en tu cerebro hay una cháchara mental que la mayoría de las veces se refiere a problemas y preocupaciones. Lo peor es que te atascas en esa conversación sin sentido y vas impregnando con esa energía todas las actividades del día.
     Nos hemos acostumbrado tanto a esa conversación imaginaria, que incluso cuando estamos hablando con gente real frente a nosotros, en vez de atender lo que nos dicen, estamos prestando atención a la conversa interna. La mayoría de las veces no escuchamos a nuestros interlocutores, sino que cerramos el oído y nos dedicamos a fabricar respuestas aunque no nos las hayan pedido.
   Nos perdemos ese momento mágico de sentir la conexión con aquello que nos están diciendo, de ponernos en sintonía con la vibración del otro y hacer de la conversa un verdadero momento de comunicación.
     Estoy convencida de que eso es consecuencia del gran desorden que tenemos en el que yo llamo el clóset mental. Como les conté en una entrada anterior, a finales del 2013 publiqué mi libro "Organiza tu clóset mental y vive mejor". Limpiar el clóset mental es deshacernos de todos esos pensamientos, creencias y emociones negativas que cargamos encima y que no nos sirven de nada. A lo mejor nos quedan apretadas, o demasiado grandes, o están rotas o simplemente ya no cuadran con nuestra vida. Igual que en nuestro clóset real.
      Es por ese desorden en este clóset que cargamos en la cabeza que muchas veces dejamos de aprender mil cosas porque no tenemos espacio para ellas. Cada encuentro con otra persona es una oportunidad de recargar energía y de asimilar muchos aprendizajes a partir de las experiencia de otros. Lo triste es que casi nunca prestamos atención real a lo que nos están diciendo, lo que nos hace pasar de largo ante cosas que serían de mucho beneficio.
    Cuando conversamos con alguien, pocas veces estamos cien por ciento en dicha conversación. Casi siempre estamos en una de estas tres actividades mentales (cuidado si no en las tres a la vez, lo que hace que ya no solo no estemos atentos a las palabras del otro sino que nos transportamos directamente a la luna):

* Elaborando una respuesta a lo que está diciendo el otro (aunque no se nos esté preguntando nada).

* Buscando argumentos para rebatir lo que está diciendo el otro (aunque no sea una discusión ni haya nada que rebatir), o decir algo que "supere" a lo que el otro está diciendo.

* Pensando en lo que tenemos que hacer después de que termine la conversación.

    A lo mejor analizándote cuidadosamente tú puedes señalar otras actividades varias que realizamos en nuestra cabeza mientras supuestamente escuchamos a nuestros interlocutores. Estas tres son las que observo con más frecuencia.
   No es nada raro, realmente, y es una muestra de lo frágil que es nuestra atención. No estamos acostumbrados a concentrarnos en algo, a enfocarnos en el aquí y el ahora. Siempre estamos divagando y en ese divagar nos perdemos muchas cosas maravillosas.
    Creo que nunca es tarde para proponernos mejorar algo en nuestra vida. Desarrollar nuestra atención y hacernos más conscientes de cada minuto vivido es algo que definitivamente vale la pena intentar.


    La próxima vez que converses con alguien, trata de acallar la cháchara que tiene lugar en tu cabeza y haz un esfuerzo por escuchar atentamente lo que el otro dice. Te aseguro que te darás cuenta de muchas cosas que habías pasado por alto y recibirás sabrosas sorpresas. Yo voy a seguir trabajando en eso y seguir colocando nuevos ladrillos en mi vida en construcción.

2 comentarios:

  1. Hola! Llegué acá desde Jackie Rueda.
    Justamente estoy pasando por un momento en el que mi cabeza está llena de basura que me impide disfrutar de la vida real, por lo que el consejo de limpiar el closet mental me viene perfecto. Intentaré ponerlo en práctica.
    Saludos desde Argentina!

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