Carolina González Arias

sábado, 31 de diciembre de 2011

¡Hola 2012!


Faltan pocas horas para que termine el 2011 en el momento en el que escribo esta entrada. Ya en muchos países celebraron el cambio de número y colgaron el nuevo almanaque en la pared.

El último día del año tiene una magia especial: esa promesa de lo nuevo, la ocasión de dejar atrás aquellas cosas no tan buenas que nos tocó vivir y la oportunidad de comenzar a escribir en un cuaderno nuevo la historia que queremos vivir a partir del primer segundo de los próximos 365 días.

Miles de propósitos se disparan al universo en el momento en el que las agujas se juntan apuntando hacia arriba. Buen augurio debe ser ese. Tanta energía positiva en tantos corazones al mismo tiempo nos debe llenar de esperanza.

Confieso que ha sido un año, en lo personal, con altos y bajos. El último mes del año no ha sido de los mejores. Pero como siempre ocurre, en este entretanto llenamos los minutos sopesando nuestras vivencias y fieles a nuestra idea de vivir el presente nos damos cuenta de que no nos ha ido tan mal. Estamos aquí y ahora, respirando, viendo, sintiendo y siendo. ¿Qué más podemos pedir?
Como todos, me hago propósitos de año nuevo. Muchos quizá serán olvidados en algún lugar del subconsciente; otros, espero yo, permanecerán en primera fila, guiando cada paso y cada decisión en el 2012.

Uno de mis propósitos es no olvidarme de aquellos que permanecen injustamente privados de libertad, ni de aquellos que no tienen la suerte de tener un plato de comida tres veces al día; ni de los que dieran lo que no tienen por un vaso de agua limpia. Quiero recordarlos no desde la perspectiva de la tristeza ni la compasión, sino desde la convicción de que mi deseo y la energía que ponga en ello de alguna manera será un granito de arena para mejorar las cosas.

Esa es la magia de los últimos minutos del año, cuando todo es factible, cuando la esperanza lo cubre todo y los sueños imposibles comienzan a mostrar dejos de posibilidad. Tengo esa loca idea de que quizá podamos hacer que la magia de estos momentos dure todos los minutos del año que vendrá. No sé, digo yo, esas son las cosas que pasan por mi mente, aquí, mientras escribo el último post del año pensando en cuáles serán los próximos ladrillos de mi vida en construcción. ¡Feliz 2012!

1 comentario:

  1. Feliz Año mi querida Cayito, para ti y los tuyos deseo tantas cosas buenas que no me cabrian en este cuadrito blanco, pero tu lo sabes. TODO lo mejor hermana de mi vida y mi corazón.
    Te quiero más y me mato, vos sabeis verdad?

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