domingo, 16 de enero de 2011

Amores escogidos

Hoy es el cumpleaños de una de mis madrinas, la de confirmación, Priscilla, porque su hermana Beda es mi madrina de bautizo y la madre de ambas, Antonia,  que en paz descanse, era mi abuela postiza, que de postiza solo tenía el color de cabello pues para todos los efectos su amor lo llevo en las venas aun a más de 20 años de su partida.
Pero a lo que iba, hoy cumple años Priscilla y al buscar su número telefónico para darle su abrazo virtual, recordé una frase de Wayne Dyer que siempre me llega a lo más profundo: “Friends are god’s way of appologizing  for your relatives”, algo más o menos como que los amigos son la forma como Dios se disculpa por la familia que te tocó.
No es que mi familia sea un desastre, pero como  les he comentado en otros posts mi lista de parientes es extremadamente corta. Además, la distancia (no había internet, y teléfono y correo eran insufribles en esos tiempos) y otras circunstancias hicieron que los pocos que éramos no mantuviéramos relaciones estrechas. Por esta razón, mi vida siempre estuvo y está llena de amigos que se convirtieron en familia y así se quedaron.
Son esas personas con quienes no compartes ni un mililitro de sangre pero con las que tienes un lazo tan fuerte que ni la muerte, ni la distancia, ni circunstancia alguna puede hacer que dejes de amarlas.
Así, mi abuela Antonia y  mis madrinas Beda y Priscilla, fueron mis ángeles guardianes durante mi infancia y mi adolescencia. Cuidaron mis gripes, mis amigdalitis, me recibieron cada día para almorzar después del colegio y me obligaron a hacer la siesta luego de comer. Mi abuela me arrulló en sus brazos y me cosió cuanta cosa pudo. Mis madrinas me llevaron a los caballitos (la feria, carrusel), a comer hamburguesas y a todo antojo pudiera pasar por mi cabeza. Hoy, siguen preocupándose por mí y yo por ellas.
Muchos años han pasado. Cada una vive en ciudades muy distantes a la mía, pero el amor que nos profesamos va más allá de eso.
Este post puede parecer un poco melancólico, pero nada que ver con eso. El cumpleaños de mi madrina y el reencuentro que mis amigas del alma (mis cuarensexies) tuvieron ayer (al cual no pude ir L), me llenan hoy el corazón de cosas lindas.
Por cierto, también es el cumpleaños de Gioconda, una de mis cuarens. Una de mis hermanas de vida, pues.
Es muy reconfortante saber que cuento con personas tan especiales para seguir poniendo ladrillos en mi vida en construcción.

2 comentarios:

  1. que lindo, amiga.. y menos mal que podemos escoger amores, no sólo los que nos son dados y/o heredados...


    Un abrazo... TQM

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